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domingo, 17 de enero de 2016
Propiedades de las figuras geometricas
Las figuras geométricas componen todo lo que está
alrededor de nosotros. Pueden ser bidimensionales, como la pantalla de tu
computadora, y tridimensionales, como una pelota. Cada figura geométrica tiene
sus propiedades que la hacen diferente de otras figuras. Sin embargo, las
figuras geométricas pueden compartir propiedades con otras, lo que requiere
describirlas más detalladamente para distinguirlas de otras figuras.
Lados
El número de lados que tiene una figura puede ayudar a
determinar qué tipo de figura geométrica es. Todas las figuras bidimensionales
hechas con líneas rectas se consideran polígonos. Por ejemplo, un triángulo es
una figura bidimensional que tiene tres lados. Los lados por sí solos no
identifican la figura. Hay muchas figuras que tienen cuatro lados, como los
cuadrados, rectángulos, rombos, trapezoides y muchas otras. Sin embargo, todas
las figuras con cuatro lados se consideran cuadriláteros. Algunas figuras no
tienen esquinas y por lo tanto no tienen lados distinguibles. Los círculos y
los óvalos son ejemplos de figuras geométricas que no tienen lados
distinguibles.
Ángulos
Las figuras que tienen esquinas, también llamadas
vértices, crean ángulos que pueden medirse. Los ángulos están presentes tanto
en las figuras bidimensionales como en las tridimensionales. Un ángulo puede
medirse usando un transportador. Un ángulo puede ser agudo, lo que significa
que mide menos de 90 grados, recto, que quiere decir que es de exactamente 90
grados, u obtuso, lo que significa que es mayor a 90 grados.
Regulares e irregulares
Las figuras bidimensionales pueden clasificarse en
regulares e irregulares. Los polígonos regulares son polígonos cuyos lados y
ángulos interiores son congruentes, es decir, iguales. Un triángulo equilátero
es un triángulo en el que los tres lados son iguales en longitud y todos los
ángulos interiores son de 60 grados, lo que lo hace un triángulo regular. No
todas las figuras pueden ser regulares. Un rectángulo, por ejemplo, por
definición tiene dos lados que son iguales en longitud. Un lado es más largo
que el otro. Esto hace que el rectángulo sea una figura irregular.
Figuras tridimensionales
La geometría no se limita a las figuras bidimensionales.
También incluye las figuras tridimensionales, llamadas también figuras sólidas.
Estas figuras tienen un valor adicional de profundidad que no tienen las
figuras bidimensionales. Las figuras tridimensionales se construyen con figuras
bidimensionales. Por ejemplo, un cubo es una figura tridimensional que se
construye con seis cuadrados ordenados en la forma de una caja. Otras figuras
son una combinación de varias figuras geométricas. Un prisma es una combinación
de rectángulos y triángulos.
Bases
Las figuras tridimensionales tienen bases. La base es la
cara de la figura que descansa sobre un plano. Por ejemplo, una pirámide tiene
una base cuadrada. Un cilindro tiene una base circular. En algunos casos, la
base es igual al resto de las caras, como en el caso de un cubo. Una esfera,
que se ve como una pelota, no tiene una base. Una esfera se describe como una
figura en la que todos los puntos están a la misma distancia del centro.
lunes, 11 de enero de 2016
Numero de oro Ensayo 2400 palabras.
Numero de oro Ensayo.
Es
hora de reconocer en nuestro uso diario de los números a uno muy especial, que
aparece repetidamente en las conversaciones de matemáticas. Es el número de
oro,
(FI),
también conocido como la proporción áurea. Es uno de los conceptos matemáticos
que aparecen una y otra vez ligados a la naturaleza y el arte, compitiendo con
PI en popularidad y aplicaciones.
esta
ligado al denominado rectángulo de oro y a la sucessión de Fibonacci. Aparece
repetidamente en el estudio del crecimiento de las plantas, las piñas, la
distribución de las hojas en un tallo, la formación de caracolas... y por
supuesto en cualquier estudio armónico del arte. Aunque no fue hasta el siglo
XX cuando el número de oro (conocido también como sección áurea, proporción
áurea o razón áurea) recibió su símbolo,
(FI)
(la sexta letra del abecedario griego, nuestra efe), su descubrimiento data de
la época de la grecia clásica (s. V a.C.), donde era perfectamente conocido y
utilizado en los diseños arquitectónicos (por ejemplo el Partenón), y
escultóricos. Fue seguramente el estudio de las proporciones y de la medida
geométrica de un segmento lo que llevó a los griegos a su descubrimiento. El
valor numérico de
es
de 1,618... .
es
un número irracional como PI, es decir, un número decimal con infinitas cifras
decimales sin que exista una secuencia de repetición que lo convierta en un
número periodico. Es imposible conocer todas las cifras de dicho número (al
igual que PI) y nos contentamos con conocer unos cuantos dígitos suyos
suficientes para la mayoría de sus aplicaciones. Supón que tienes un segmento y
que lo quieres dividir en dos trozos de tamaños distintos. Esto puedes hacerlo
de muchas formas, por ejemplo dividiéndolo de modo que la parte mayor sea el
doble que la menor, o cuatro veces la menor, etc. Ahora bién, sólo existe una
forma de dividir tal segmento, de modo que la relación (razón o ratio) que
guarden el segmento completo y la mayor de las partes sea igual. Es decir, son
iguales el segmento y el trozo mayor que las dos partes entre sí. Para ello
basta con que dividas la longitud del segmento inicial entre
=1,618
y el resultado es la longitud del trozo mayor.

Rectángulo áureo
Un rectángulo especial es el llamado rectángulo áureo. Se
trata de un rectángulo armonioso en sus proporciones.
Dibujamos un cuadrado y marcamos el punto medio de uno de sus lados. Lo unimos con uno de los vertices del lado opuesto y llevamos esa distancia sobre el lado inicial, de esta manera obtenemos el lado mayor del rectángulo.
Dibujamos un cuadrado y marcamos el punto medio de uno de sus lados. Lo unimos con uno de los vertices del lado opuesto y llevamos esa distancia sobre el lado inicial, de esta manera obtenemos el lado mayor del rectángulo.

Si el lado del cuadrado vale 2 unidades, es claro que el
lado mayor del rectángulo vale 1 más la raiz de 5, por lo que la proporción
entre los lados es 1 más la raiz de 5 todo ello dividido entre 2:

Obtenemos así un rectángulo cuyos lados están en
proporción áurea. A partir de este rectángulo podemos construir otros
semejantes que, como veremos mas adelante, se han utilizando en arquitectura
(Partenón, pirámides egipcias) y diseño (tarjetas de crédito, carnets,
cajetillas de tabaco, etc...).
Estrella pentagonal
Segun la tradición, la estrella pentagonal era el símbolo
de los seguidores de Pitágoras. Los pitagóricos pensaban que el mundo estaba
configurado según un orden numérico, donde solo tenía cabida los números fraccionarios.
La casualidad (o quizás no) hizo que en su propio símbolo se encontrara un
número raro, el irracional
como
puedes ver en la figura, donde QN, NP y QP están en proporción áurea.

Sucesión de Fibonacci
Consideremos la siguiente sucesión de números:
1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, ...
Cada número a partir del tercero se obtiene sumando los dos que le preceden (por ejemplo, 21=13+8; el siguiente a 34 será 34+21=55). Esta sucesión es la llamada "Sucesión de Fibonacci" (Leonardo de Pisa 1170-1240). Los cocientes (razones) entre dos números de la sucesión, se aproximan más y más al número de oro (1,61803...).
1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, ...
Cada número a partir del tercero se obtiene sumando los dos que le preceden (por ejemplo, 21=13+8; el siguiente a 34 será 34+21=55). Esta sucesión es la llamada "Sucesión de Fibonacci" (Leonardo de Pisa 1170-1240). Los cocientes (razones) entre dos números de la sucesión, se aproximan más y más al número de oro (1,61803...).
Podemos encontrar el número áureo en distintos seres que
pueblan la naturaleza, entre ellos el hombre. Por ejemplo, las caracolas crecen
en función de relaciones áureas lo mismo que las piñas o las hojas que se
distribuyen en el tallo de una planta. Las falanges de nuestra mano guardan
esta relación, lo mismo que la longitud de la cabeza y su anchura.
Si tomamos un rectángulo áureo ABCD y le sustraemos el
cuadrado AEFD cuyo lado es el lado menor AD del rectángulo, resulta que el
rectángulo EBCF es áureo. Si después a éste le quitamos el cuadrado EBGH, el
rectángulo resultante HGCF también es áureo. Este proceso se puede reproducir
indefinidamente, obteniéndose una sucesión de rectángulos áureos encajados que
convergen hacia el vértice O de una espiral logarítmica.

Esta curva ha cautivado, por su belleza y propiedades, la atención de matemáticos, artistas y naturalistas. Se le llama también espiral equiangular (el ángulo de corte del radio vector con la curva es constante) o espiral geométrica (el radio vector crece en progresión geométrica mientras el ángulo polar decrece en progresión aritmética). J. Bernoulli, fascinado por sus encantos, la llamó spira mirabilis, rogando que fuera grabada en su tumba.
La espiral logarítmica vinculada a los rectángulos áureos gobierna el crecimiento armónico de muchas formas vegetales (flores y frutos) y animales (conchas de moluscos), aquellas en las que la forma se mantiene invariante. El ejemplo más visualmente representativo es la concha del nautilus.
Leonardo Da Vinci realizó este dibujo para ilustrar el
libro De Divina Proportione del matemático Luca Pacioli editado en 1509. En
dicho libro se describen cuales han de ser las proporciones de las
construcciones artísticas. En particular, Pacioli propone un hombre perfecto en
el que las relaciones entre las distintas partes de su cuerpo sean las del
dibujo adjunto. Resulta que la relación entre la altura del hombre y la
distancia desde el ombligo a la mano es el número áureo.
En el cuerpo humano el número áureo aparece en muchas
medidas: la relación entre las falanges de los dedos es el número áureo, la
relación entre la longitud de la cabeza y su anchura es también este número.
l número de descendientes en cada generación de una abeja
macho o zángano nos conduce a la sucesión de Fibonacci, y por lo tanto, al
número áureo.
Según se sabe, una vez inseminada la abeja reina por un zángano (de otro enjambre), aquella se queda en su colmena y ya no sale más, dedicándose a la puesta de huevos que ella misma va fecundando o no, dando origen así a abejas obreras, o bien reinas, en el primer caso y machos o zánganos en el segundo. Si observamos el árbol genealógico (figura 1) de un zángano, podemos ver como el número de abejas en cada generación es uno de los términos de la sucesión de Fibonacci.
Según se sabe, una vez inseminada la abeja reina por un zángano (de otro enjambre), aquella se queda en su colmena y ya no sale más, dedicándose a la puesta de huevos que ella misma va fecundando o no, dando origen así a abejas obreras, o bien reinas, en el primer caso y machos o zánganos en el segundo. Si observamos el árbol genealógico (figura 1) de un zángano, podemos ver como el número de abejas en cada generación es uno de los términos de la sucesión de Fibonacci.
La serie de FIbonacci se puede encontrar también en
botánica. Así, por ejemplo, ciertas flores tienen un número de pétalos que
suelen ser términos de dicha sucesión; de esta manera el lirio tiene 3 pétalos,
algunos ranúnculos 5 o bien 8, las margaritas y girasoles suelen contar con 13,
21, 34, 55 o bien 89.
La parte de la botánica que estudia la disposición de las
hojas a lo largo de los tallos de las plantas se denomina Filotaxia. En la
mayoría de los casos es tal que permite a las hojas una captación uniforme de
la luz y aire, siguiendo, normalmente, una trayectoria ascendente y en forma de
hélice.
Si tomamos la hoja de un tallo y contamos el número de
hojas consecutivas (supongamos que son 'n') hasta encontrar otra hoja con la
misma orientación, este número es, por regla general, un término de la sucesión
de Fibonacci. Además, si mientras contamos dichas hojas vamos girando el tallo
(en el sentido contrario a las agujas del reloj, por ejemplo) el numero de
vueltas 'm' que debemos dar a dicho tallo para llegar a la siguiente hoja con
la misma orientación resulta ser también un término de la sucesión. Pues bien,
se llama "característica" o "divergencia".
Las "hojas" de una piña de pino tienen, por
regla general, una característica de 5/8 o bien 8/13, presentando propiedades
similares las hojas de las lechugas, los pétalos de las flores, las ramas de
las palmeras, el ficus, etc., ejemplos que se pueden comprobar fácilmente.
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Acercar las matemáticas a los alumnos a
través de las aplicaciones que en diversos campos (Arte, Ciencias Naturales)
tiene la sucesión de Fibonacci y el número áureo.
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Facilitar la asimilación del concepto de
semejanza.
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Implicar a los estudiantes en
investigaciones orientadas a poner de relieve la importancia de la sucesión
de Fibonacci y del número áureo.
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Realizar con los alumnos y alumnas estudios
de tipo estadístico para la verificación de algunas propiedades que la
sucesión de Fibonacci y el número áureo poseen (en relación con el Arte y las
Ciencias Naturales).
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Participar en la exposición conjunta, a
nivel de profesores y alumnos, que se llevará a cabo para mostrar al resto
del centro el trabajo desarrollado por el "Taller de Ciencias".
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El hecho de
que los griegos y posteriormente artistas de todas las épocas hayan adoptado
esta proporción como modelo de armonía y de belleza, ya sería motivo suficiente
para tratar este número tan extraño con respeto.
Artistas y matemáticos como Lucca Pacioli, Leonardo Da Vinci o como Alberto Durero han designado a este número con nombre tan expresivos como sección áureo, razón áurea o divina proporción.Desde el Renacimiento, muchos pintores han utilizado en sus obras maestras dimensiones relacionadas con la razón áurea.
Artistas y matemáticos como Lucca Pacioli, Leonardo Da Vinci o como Alberto Durero han designado a este número con nombre tan expresivos como sección áureo, razón áurea o divina proporción.Desde el Renacimiento, muchos pintores han utilizado en sus obras maestras dimensiones relacionadas con la razón áurea.
domingo, 10 de enero de 2016
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